El certificado energético de tu vivienda

El certificado energético de tu vivienda

El certificado energético de tu vivienda
octubre 23
10:00 2015

De la ‘A’ a la ‘G’. Hoy te descubrimos qué es el certificado energético de tu vivienda.

Si en los últimos años has adquirido una vivienda, tanto si ha sido de obra nueva como de segunda mano, o te encuentras actualmente en búsqueda activa, es muy probable que entre las características que describían el inmueble hubiese un apartado que hablaba del “certificado energético” e iba acompañado de una letra, que se encontraba entre la ‘a’ y la ‘g’. Esta cuestión que pudiste ignorar o siquiera notar, es una cualidad del inmueble que debes tener muy en cuenta a la hora de adquirir un nuevo hogar, puesto que la letra del certificado energético determina su eficiencia, factor clave no sólo de cara al medio ambiente, sino también para tu bolsillo.

El certificado energético realiza una relación comparativa entre el tamaño del edificio y la cantidad de CO2 que este emite a la atmósfera, y en función del resultado obtenido se otorga al inmueble una u otra letra. Para realizar esta relación que pueda determinar el tipo de certificado energético, lo que se mide es la cantidad de energía que consume el inmueble en condiciones normales de ocupación. Dentro de la medición se tienen en cuenta cuestiones como la calefacción y refrigeración, el uso de agua caliente o la iluminación. De la suma de todos ellos sale una cantidad de CO2, que se mide en kilogramos, y esta se divide por los metros cuadrados del piso.

La clasificación por letras tiene un total de 7 escalones, correspondientes a las 7 primeras letras del abecedario, de forma que las viviendas que tengan un certificado energético de tipo A serán las más eficientes, tendrán un menor porcentaje de emisiones de CO2 y supondrán un ahorro monetario. En el lado opuesto nos encontramos, por tanto, con el certificado energético tipo G, con el cuál debes tener cuidado, pues no sólo supone que es un inmueble que emite demasiado CO2 a la atmosfera, sino que esto termina por traducirse en un importante gasto para nuestro bolsillo. Si atendemos a los números, el certificado energético tipo A supone un ratio de 6,8 kg de CO2/m2, es decir, un gasto final de máximo 35 euros mientras que en el certificado energético tipo G la cifra asciende hasta los 70,9 kg de CO2/m2 y esto supone un gasto de mínimo 80 euros. No obstante, estos son los casos más difíciles de encontrar, de forma que lo normal es tener una vivienda con un certificado energético de tipo ‘D’ o ‘E’.

Es muy importante conocer estas cuestionas a la hora de arrendar o vender una vivienda, pues desde el 1 de junio de 2013 resulta obligatorio tener un certificado energético y su omisión puede conllevar multas de entre 300 y 6000 euros, precio muy superior del que te costaría su obtención. Una vez otorgado, el certificado energético este tendrá una validez de 10 años.

Por último, tanto si te encuentras en la posición de comprador como en la de vendedor, debes tener en cuenta esta cuestión y que el certificado energético se entregue en el momento de firmar la operación y nunca a posteriori. Si por el contrario te encuentras en alquiler, tu casero ha debido entregarte de forma obligatoria una copia de este certificado. Ten en cuenta que nunca está de más tener conocimiento de este tipo de información que atañe a tu inmueble, pues es bueno para ti y es bueno para el medio ambiente.

El certificado energético de tu vivienda - resumen

Resumen: La búsqueda de vivienda supone unas cuantas complicaciones, muchas de ellas debido a los diferentes términos que se emplean y no sabemos qué significan. En orden de ayudarte lo máximo posible hoy te explicamos qué es el certificado energético y cuáles son sus tipos.

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